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4ª Revolución Industrial. ¿Qué es?

La Industria 4.0, también llamada en algunos sectores como ‘industria inteligente’, se considera la cuarta revolución industrial y busca transformar a las empresas en organizaciones inteligentes para conseguir optimizar sus resultados. El concepto «4ª Revolución Industrial» no es casual, ya que en la historia de la humanidad se destacan tres revoluciones que cambiaron la producción y la manera de gestionarla. En esta ocasión, la cuarta revolución industrial se basa en la disponibilidad en tiempo real de toda la información relevante para los productos. La implantación de una industria inteligente va a cambiar la forma en la que se trabaja, se convive y en la que se relacionan los seres humanos gracias a la interconexión de todos los puntos de una organización; algo que se traduce como una industria mucho más preparada, automatizada y efectiva.

La «4ª Revolución Industrial» tiene el potencial de elevar los niveles de ingreso a nivel global y mejorar la calidad de vida de poblaciones enteras gracias a que la Industria 4.0 se caracteriza por una mayor rapidez en proporcionar resultados visibles y el grado en el que afecta a los usuarios. Por lo tanto, la información y los datos serán un punto de apoyo vital para que esta revolución se lleve a cabo; es decir, servirán de ‘base’ para lograr cambiar todo el sistema productivo de los países.

La información en tiempo real viene proporcionada por una red que será accesible durante toda la cadena de producción y permitirá modificar cualquier aspecto en cualquier momento de la misma. Esto se podrá lograr a través de un proceso de digitalización y la unión de todas las unidades productivas de una organización. Como ejemplo, sería necesaria la fusión de tecnologías como el IoT (Internet de las Cosas), Cloud Computing, Big Data, Ciberseguridad, etc. y además, se integrarán las tecnologías complementarias a las anteriores como los dispositivos móviles, Softwares de Analítica, M2M (Machine to Machine), Impresión 3D, Robótica, etc. En definitiva, todas ellas ayudarán a que las empresas y las economías mundiales se digitalicen y obtengan un flujo editable en cada momento.

Por otro lado, el desarrollo de los procesos productivos con estas nuevas tecnologías trae grandes beneficios para empresas multinacionales. Apoyándose en el flujo de información y el intercambio de datos ágil entre los sistemas y equipos, las empresas podrán responder rápidamente ante las cambiantes tendencias comerciales gracias al desarrollo de diagnósticos precisos y planificaciones más ajustadas.

Además, esta revolución industrial también se va a apoyar en la neurociencia y biotecnología. Gracias a la neurociencia se brindarán nuevas y sofisticadas metodologías para desentrañar y entender el funcionamiento del cerebro humano. Mientras que la biotecnología, aplicable sobre todo a la industria agroalimentaria, ayudará las organizaciones de este sector con las cosechas y su respectivo mantenimiento, haciendo que los alimentos sean de mejor calidad. Todo esto, de una forma u otra, contribuirá a transformar la sociedad en la que vivimos y, probablemente, a acabar con algunos problemas como podría ser la falta de alimentos en algunos países (caso del «arroz dorado»).

En definitiva, la 4ª Revolución Industrial es un fenómeno que va a suceder, y tanto las organizaciones como las naciones ya se preparan para ello. La interconexión total será el día a día de la humanidad y es por ello que la mentalización debe empezar de manera inmediata.

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