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¿Qué relación hay entre la psicología y la experiencia de usuario?

La psicología y la experiencia de usuario están mucho más relacionadas de lo que se suele pensar habitualmente. Cuando se interactúa con un producto o un servicio se vive una experiencia de la que brotan percepciones y emociones diversas. Es por ello que es vital para las empresas lograr que las emociones vinculadas a ellas sean positivas. En función de cómo sea dicha experiencia, la sensación que nos quede de la misma podrá ser positiva o negativa.

Las emociones son reacciones psicofisiológicas a ciertos estímulos del individuo cuando percibe un objeto, persona, lugar, suceso o recuerdo importante. Las emociones forman parte de nuestra vida en todo momento.

Así pues, como hemos apuntado, saber cómo influir en esas emociones es clave para dejar al usuario una sensación positiva de su interacción con el producto o servicio. Por lo tanto, diseñar una buena experiencia de usuario (UX) requiere entender los procesos mentales a los que este se enfrentará. La psicología ayuda a comprender estos procesos y a implementar estrategias que permitirán ajustar la experiencia del usuario de tal manera que sea lo más positiva posible.

Desde hace mucho tiempo, la psicología y la experiencia de usuario guardan relación desde un punto de vista cognitivo y social. La habilidad de observación, la identificación de motivaciones y frustraciones, es fundamental para ambas profesiones.

Un proyecto web es un trabajo esforzado de equipo y de todos los perfiles que participan en su creación. Cuando el diseñador plantea la web en su cabeza, está pensando en cómo será el proceso cognitivo del usuario. El diseñador UX tiene que dar importancia a los sentimientos del usuario pero por otro lado, tiene que pensar en algo bastante importante, su accesibilidad. Tiene que darle un carácter universal y que, prácticamente cualquier persona con cualquier dispositivo e incluso con una posible discapacidad pueda acceder a ella. La experiencia de usuario y la usabilidad se volvieron complementarios con los últimos avances tecnológicos y la miniaturización de los dispositivos. Es necesario que sea así, ya que en los tiempos actuales una web puede verse en casi cualquier dispositivo tecnológico.

El diseñador UX tiene que enfocar su diseño a la eficiencia de la interfaz para un usuario en situación de movilidad (Responsive web design o app nativa). Una web usable tiene que ser minimalista, tener una buena arquitectura de la información y simplificar al máximo el número de pasos hasta que el usuario consiga completar una acción. Y además, tiene que cargar rápidamente. Por lo tanto, conocer la psicología del usuario es una ayuda para optimizar la experiencia al usuario y mejorar sus sensaciones y emociones con respecto a la web.

Para que sus proyectos tengan un impacto grande y positivo, además de ser psicólogos, los diseñadores UX deben conseguir anticiparse al usuario y crear una nueva manera de diseñar. Si se le exige al usuario dedicar tiempo extra para entender un diseño, la experiencia se convertirá en frustración. Pero si se invita a la psicología a este viaje de emociones, tendríamos una aliada para analizar y predecir la conducta del usuario.

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