Imagínate esta escena: abres Netflix, te sugiere una serie que no conocías pero que te engancha… y al cabo del rato, pasas a otra porque el algoritmo lo predijo. ¿Qué está pasando? Está funcionando una maquinaria basada en I+D+i empresarial, una combinación de investigación, desarrollo e innovación que permite aprender, adaptarse y mejorar constantemente.
Pero este enfoque no es exclusivo de las grandes tecnológicas.
Tu empresa, aunque no produzca series ni algoritmos de recomendación, se enfrenta a los mismos retos: entender a sus clientes, optimizar procesos y adelantarse al cambio.
Netflix investiga para conocer a su audiencia, desarrolla soluciones tecnológicas y las transforma en innovación visible.
Tu empresa puede aplicar el mismo modelo a su escala: estructurar su propio proceso de I+D+i empresarial para aprender, evolucionar y mantenerse competitiva en un entorno que no deja de moverse.
¿Qué hace Netflix realmente?
Netflix no solo emite contenido. Detrás de cada sugerencia, hay:
- Una base de datos enorme de hábitos de visionado, tiempos, clicks.
- Algoritmos que aprenden y refinan: lo que vieron, cuándo lo vieron, cuándo abandonaron.
- Decisiones que cambian: producción propia, adaptación a nuevos mercados, formatos diferentes.
En resumen: Netflix está en un bucle constante de observar, experimentar, iterar, mejorar.
¿Qué puede hacer tu empresa?
Ahora cambia de lente: en tu empresa quizá no haya “recomendaciones de series”, pero puede haber:
- Procesos que se revisan para optimizar eficiencia.
- Software o herramientas adaptadas internamente (aunque no lo llames “algoritmo”).
- Mejoras en productos, servicios, atención al cliente, logística.
- Y lo más importante: cambios incrementales (o disruptivos) para no quedarse en “lo que funcionaba” ayer.
Ese bucle “observar–experimentar–iterar–mejorar” es una forma de I+D+i empresarial, incluso cuando no se denomina así explícitamente.
Tanto Netflix como tu empresa necesitan mantener un proceso de mejora continua basado en investigación, desarrollo e innovación.
Y la forma de estructurarlo, medirlo y gestionarlo se enmarca bajo el paraguas del I+D+i empresarial.
¿Qué es el I+D+i empresarial y por qué importa en tu negocio?
Cuando oímos “I+D+i” pensamos en laboratorios, batas blancas… pero en la práctica empresarial el concepto es más amplio.
- Investigación (I): trabajos originales y planificados con el objetivo de adquirir nuevos conocimientos y comprensión científica o técnica, sin orientación directa a una aplicación concreta.
- Desarrollo (D): aplicación práctica de los resultados de la investigación o de otros conocimientos científicos para crear nuevos productos, procesos o servicios, o mejorar los existentes.
- Innovación (i): introducción efectiva en el mercado o dentro de la organización de un producto, proceso o servicio nuevo o significativamente mejorado.
Por tanto, si tu empresa adapta un algoritmo, optimiza su logística o automatiza procesos internos, ya está realizando I+D+i empresarial, aunque no lo etiquete así.
Beneficios del I+D+i empresarial para tu empresa
Diferenciación competitiva
Al igual que Netflix no puede dormir en los laureles o los usuarios se van, tu empresa tampoco puede adherirse al “si funciona, no lo toques”.
El I+D+i empresarial te permite anticiparte al cambio y mantener tu relevancia.
Ahorro y financiación
Aquí viene un elemento clave: cuando estructures estas actividades como I+D+i, hay incentivos reales en España. Por ejemplo:
- Bonificaciones en la cotización a la Seguridad Social por personal investigador.
- Deducciones fiscales por actividades de I+D+i.
- Acceso a financiación pública.
Mejora de los procesos internos
Al estructurar el I+D+i empresarial (medible, documentado, con resultados) mejoras la cultura interna, te vuelves más organizado y capaz de repetir éxitos.
Cómo muchas empresas ya lo hacen (aunque no lo llamen I+D+i)
Veamos algunos ejemplos de cómo, aunque no lo digamos con esas palabras, muchas organizaciones realizan actividades de I+D+i empresarial:
- Una empresa de logística que desarrolla un algoritmo interno para optimizar rutas de reparto en tiempo real.
- Un comercio que implementa un sistema de recomendación de producto para sus clientes online, aprendiendo de qué compran juntos.
- Un fabricante que automatiza parte del proceso de producción y reduce defectos a través de sensores IoT y análisis de datos.
En todos esos casos: nueva tecnología + mejora significativa + ventaja competitiva = I+D+i empresarial.
Incentivos del I+D+i empresarial: bonificaciones, deducciones y financiación
Aquí va un resumen que conviene tener a mano:
- Bonificación por personal investigador. Regulada por el Real Decreto 475/2014. Las empresas pueden bonificar hasta el 40 % de la aportación empresarial a la Seguridad Social por contingencias comunes para trabajadores dedicados exclusivamente a I+D+i.
- Deducciones fiscales por I+D+i. Por ejemplo, el gasto en I+D lleva deducción del 25 % y, si se trata de personal investigador cualificado, un plus del 17 %, alcanzando hasta 42 % en ciertos casos.
- Financiación pública de I+D+i: convocatorias de ayudas, subvenciones, préstamos, nacionales y europeos. Ejemplo: programa de ayudas del Centro para el Desarrollo Tecnológico e Industrial (CDTI) para empresas.
Cómo aplicar el I+D+i empresarial: checklist para no quedarse atrás
- Detecta un área de mejora: ¿producto, servicio, proceso, software?
- Define en qué consiste el proyecto de I+D+i: ¿qué se va a cambiar, qué tecnología o proceso nuevo se va a probar?
- Asigna equipo y recursos: aunque no grande, asegúrate de dedicar tiempo y personas.
- Verifica que puede calificarse como I+D+i (o al menos innovación tecnológica) para acceder a incentivos.
- Documenta el proyecto: costes, horas, desarrollos, resultados.
- Consulta si tu empresa puede aplicar bonificaciones por personal investigador o deducciones fiscales.
- Investiga ayudas vigentes a nivel nacional o autonómico que puedan apoyar tu proyecto.
- Evalúa los resultados: ¿ahorro de costes?, ¿mejora de eficiencia?, ¿nuevo ingreso? Este paso da sentido al bucle “observar–experimentar–iterar–mejorar”.
El I+D+i empresarial convierte el conocimiento en valor, la mejora en ventaja y la inversión en retorno.
No es un gasto, es el camino hacia una competitividad sostenible y financiada.
Tu empresa no tiene que ser Netflix para hacer I+D+i.
Solo necesita pensar como una organización que aprende, desarrolla e innova cada día.
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