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Reskilling, ¿Cómo aprovechar el talento de tu empresa?

En la actualidad, el mercado laboral está sufriendo cambios de manera continua. Estos cambios en su mayoría tienen que ver una digitalización que está en boga de casi todos los sectores. La digitalización es la gran oportunidad laboral para muchas de las empresas, generará nuevos puestos de trabajo más creativos y mejor pagados, así como organizaciones más ágiles, inclusivas y humanas. Esta revolución digital pone de manifiesto que algunas de las habilidades que antes eran necesarias para el correcto desempeño de la tarea, ya no lo son tanto. Por lo tanto, se requiere de los trabajadores que estén en sintonía con el proceso de digitalización que se implementan en las empresas. Sorprendidas por la Cuarta Revolución Industrial, las compañías han experimentado grandes cambios internos en los últimos años, renovando su cultura empresarial, digitalizándose y promoviendo la creatividad y la innovación entre sus empleados. En muchas de las ocasiones, las empresas no poseen entre sus trabajadores perfiles con un alto conocimiento tecnológico. Esto dificulta la implementación de nuevas tecnologías. Para ello, las empresas han acuñado un termino llamado Reskilling.

El Reskilling es una estrategia de reciclaje laboral que usan las empresas para ‘reeducar’ profesionalmente a sus trabajadores. Normalmente se implementa situando a los empleados en otro puesto distinto al suyo y/o dándoles formación de manera interna para que adquieran nuevas competencias y así hacerlos más eficientes. En cambio, el Upskilling es la denominada capacitación adicional y permite a los trabajadores adquirir nuevos conocimientos, habilidades y competencias que les ayuden a ser más capaces a la hora de desempeñar su trabajo.

Estos programas de reskilling se diferencian de los programas de formación tradicionales en un aspecto fundamental. Estos programas ya no se veían tanto como una sucesión formaciones diseñadas para que una persona adquiera determinadas capacidades, sino como un proceso de aprendizaje continuo que no se acaba nunca. Para este proceso, ciertas cualidades de la persona como su curiosidad, su apertura de mente, su adaptabilidad o su orientación a objetivos se convierten en prerrequisitos que es preciso obtener. Dentro de este contexto de digitalización las organizaciones tienen serias dificultades para encontrar a los profesionales que necesitan. Cada vez se habla más de inteligencia artificial, de machine learning, big data o blockchain, pero todavía es difícil dar con los perfiles más especializados. Con la re-formación de los empleados se combate la brecha digital en el seno de la empresa y la hacen más competitiva.

A las empresas les interesa enormemente invertir en la formación de sus trabajadores, ya que esta estrategia ofrecerá a los empleados nuevas oportunidades para crecer y avanzar dentro de la misma empresa. No tendrán necesidad de buscar trabajo fuera de la que ha sido su organización. Esto es fundamental para frenar escenarios de alta rotación a la que se enfrentan algunas organizaciones. Estos escenarios dificultan la creación de una cultura de empresa arraigada. El reskilling también aumenta la motivación de los empleados, ya que sienten que pueden seguir reinventándose para ser útiles. Otra ventaja es que se reducen los procesos de selección y, en consecuencia, los periodos de adaptación. La parte negativa tiene que ver con el tiempo de formación. En ocasiones son tecnologías tan novedosas que su aprendizaje no es algo fácil. Por ello, debe haber una implicación máxima del trabajador y de la empresa al llevar a cabo esta formación.

Según apunta un informe del Foro Económico Mundial, el gasto que conlleva formar a un empleado para actualizarle en los nuevos escenarios tecnológicos es un 25% inferior a los beneficios que generaría. Así que, en términos de inversión, a las empresas les sale rentable. Tener personal más preparado es el gran reto de muchas organizaciones. Un personal muy capacitado suele ser un personal muy productivo.

El reskilling y uskilling son, sin duda alguna, procesos que cualquier empresa que quiera crecer de una manera productiva debe aplicar cuanto antes. Estos procesos fomentarán la adquisición de nuevos conocimientos y destrezas para que los profesionales puedan desempeñar sus tareas y afrontar nuevos retos a diario. Ayudan a crear fidelidad y a retener el talento. Los empleados son conscientes de que la compañía invierte en ellos al mejorar su perfil profesional y responden positivamente. Es importante que desde RRHH se conozcan bien las circunstancias de cada profesional para adecuar los procesos. Para ello se deben realizar estudios internos e incluso pruebas técnicas.

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